A veces atraso cinco años
Los relojes
Por ver si engaño al tiempo y no te has ido.
Pero nada sigue como antes.

Los calcetines negros
Se han convertido en golondrinas
De estar tanto tiempo esperándote
En los cordeles de la ropa.

La fregona no es capaz de borrar
De los rincones de la casa
Tu sonrisa,
Y en las fotos
Tus carcajadas de polvo
Continúan trayéndome la brisa.

Generaciones de pelusas
Se agolpan debajo de mi cama,
Los grillos desafinan cada noche
Porque saben que tú no lo escuchas,
Porque mi opinión
Apenas les importa…
Y los mosquitos se han marchado
Por que dicen que les chupo la sangre
Y que les pico y que le zumbo el sueño con mis alas.

La humedad sigue extendiendo su imperio
Por todas las paredes de la casa:
Aquí derrumba al gotelé,
Esclaviza a la cal y a sus despojos,
Allí decapita las cabezas de los zares
En los frescos,
Subyuga al rojo sangre del ladrillo…

Y de vuelta del trabajo,
En el quiosco de la plaza, la vieja
Que vende lotería
Me vende siempre
El boleto en que me toca esperarte.